Enfermas de endometriosis exigen al Sergas que forme especialistas

En el Hospital Doce ?de Octubre, de Madrid, hay un equipo experto, pero desde Galicia no se deriva ningún caso

La dolencia, que implica tener tejido del endometrio en otras partes del cuerpo, no cuenta con un diagnóstico fácil

Sara Carreira
21/3/2009
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El 10% de las mujeres sufren endometriosis, pero en Galicia no hay ninguna unidad pública especializada en esta dolencia, que en sus niveles más graves es altamente debilitante. Esa es la denuncia de la Federación Andaluza de Endometriosis (Adaec), que tiene una delegación en Pontevedra. En el Sergas explican que la endometriosis es perfectamente tratable en las unidades habituales de ginecología, algo que las pacientes de los grados más graves consideran irreal.

Estas mujeres han hecho llegar sus quejas a la Administración y al Valedor do Pobo en un doble sentido: por una parte, exigen que se forme a especialistas en una enfermedad que si bien no es curable sí puede resultar operable, pero solo cuando hay una gran preparación; por otra, creen que, si el Sergas no dispone de este servicio, debe derivar los expedientes más graves a otro hospital público que sí lo tenga, como ocurre con el centro Doce de Octubre de Madrid.

Ecografía y laparoscopia

Aunque es cada servicio el que decide si se deriva o no un expediente a otro centro, en el Sergas hay un protocolo: si la técnica la hace un hospital público de Galicia, se trata en él; si no, en uno público de España; después se pasa a las clínicas privadas de Galicia o España, y finalmente al extranjero. La endometriosis, recalcan en el Servicio Galego de Saúde, se trata en todas las unidades, por lo que no cabe la derivación.

María Antonia Pacheco, presidenta de la Adaec, explica que «muchos creen que la endometriosis es dolor de regla, pero no. En sus casos más graves supone quistes en órganos como el pulmón o el riñón». El problema es que el diagnóstico resulta muy complicado: «Un experto ve en una ecografía el quiste, pero uno que no lo es, no». El diagnóstico determinante se obtiene con una biopsia tras una laparoscopia, que «en Galicia no suelen querer hacer porque supone mucho riesgo y no hay garantías de que se acierte en el lugar y se vea la lesión».

Este mismo mes, el Hospital de Cruces (Vizcaya) ha desarrollado una nueva técnica no invasiva que se basa en el descubrimiento de nuevos marcadores presentes en muestras del fluido endometrial, que se pueden obtener de forma indolora.

Hay tres soluciones para tratar la enfermedad, que es incurable: tomar anticonceptivos que evitan la ovulación y gran parte de los dolores; operarse los quistes (que vuelven a salir); extirpar el útero (a los 45 años).

Ana C. M. es una pontevedresa de 31 años y, tras 20 años de dolores, quiere operarse para poder ser madre. El problema es que puede estar ocho horas en un quirófano, con distintos cirujanos que deben tener experiencia para que le quiten el mayor número de quistes posibles. En Galicia no hay la opción, por eso quiere ir a Madrid «pero, literalmente, no me dejan».