ASOCIACION

AFECTADAS ENDOMETRIOSIS

ESTATAL

 

QUE ES LA ENDOMETRIOSIS

Ciclo mestrual

Penetración del embrión en el
endometrio

Anatomía normal de la pelvis femenina

Laparoscopia pelvica durante la
regla con presencia de
sangre en el abdomen

Endometriosis ovárica

Endometrioma

ENDOMETRIOSIS

La palabra endometriosis proviene de la palabra “endometrio”, que son las células que recubren el útero o matriz por dentro y que mensualmente se descaman, generando lo que se conoce como menstruación.

Desde el punto de vista médico la endometriosis se define como aquel proceso que tiene la presencia de tejido del endometrio, fuera de su localización normal dentro del útero. Es una enfermedad cruel aunque no maligna, a pesar de que las mujeres con historia de endometriosis tienen más tendencia a sufrir de cáncer de ovario que la población normal.

Esta patología puede incapacitar a la mujer en su época reproductiva, en el ámbito social por los dolores intensos que suele sufrir durante la regla, en el sexual por los dolores durante el coito (dispareunia), y en el reproductivo porque la vuelve infértil.

De acuerdo a su localización, la endometriosis puede ser”

  • Genital, cuando está presente en los genitales (internos o externos).
  • Extragenital, cuando está presente en cualquier otra estructura del cuerpo (pelvis, intestino, pleura, ombligo, etc.).

MENSTRUACIÓN

En condiciones normales y todos los meses después de la menstruación, el útero comienza a preparar una “cuna” llamada endometrio, con el fin de recibir al embrión. Esta “cuna” se forma por efecto de las hormonas producidas por el ovario, que a su vez son estimuladas por otras hormonas producidas por la hipófisis, que es una glándula que se encuentra en el cerebro.

Unos 21 días después del primer día de la regla, la “cuna” ya se encuentra preparada para recibir el embrión, esta gruesa, es acolchada y esponjosa para que el nuevo ser pueda penetrar con facilidad y esta muy lleno de vasos sanguíneos, para que el embrión se pueda nutrir de la sangre materna.

Una vez que el embrión penetra en el endometrio, las células que van a formar la placenta penetran dentro de los vasos sanguíneos maternos, de esta forma el embrión obtiene el oxígeno y los nutrientes que necesita para el rápido crecimiento que va a tener. Si el embrión no llega al útero, la “cuna” que se preparó es expulsada en la forma de sangre menstrual, gracias a la contracción de los músculos del útero.

ZONAS DE SALIDAS DE LA SANGRE MENSTRUAL

Si se analiza la figura donde se muestra la anatomía de la cavidad del útero, se puede apreciar que existen tres posibles salidas de la sangre menstrual: una inferior, que lleva a la vagina y dos laterales que se comunican con las trompas de Falopio.

Resulta lógico pensar que si el tejido menstrual está en una cavidad con tres salidas, cuando el músculo se contrae, la sangre menstrual sale, no sólo hacia la vagina, sino que también sale por las trompas de Falopio y cae en la cavidad abdominal.

De tal manera que, aunque resulte increíble y pocas personas lo saben, todas las mujeres en edad fértil, con trompas permeables, durante y después de la regla tienen sangre menstrual dentro de la cavidad abdominal, lo cual se considera un fenómeno fisiológico, totalmente normal.

SISTEMA DE LIMPIEZA

Afortunadamente, en la mayoría de las mujeres, el organismo tiene un “sistema de limpieza,” con células especializadas que remueven ese tejido endometrial que cae en el abdomen. Pero aquellas mujeres que tienen alteraciones en el “sistema de limpieza” son las que desarrollan la enfermedad llamada endometriosis.

Ese tejido endometrial, que se encuentra fuera del útero de su localización normal, responde todos los meses a las hormonas producidas por el ovario, al igual que lo hace el endometrio que está dentro del útero y que es como si estuviera preparando una “cuna”, pero fuera del útero.

El endometrio que esta dentro del lugar sufre una serie de cambios, se pone grande, esponjoso y si el embrión no llega, se expulsa en forma de sangre sin problemas. Sin embargo, si el sangrado ocurre en el sitio que esta fuera del lugar, se implanta ocasionando una reacción inflamatoria llamada endometriosis.

El sangrado cada mes de este tejido, puede causar cicatrices llamadas “adherencias” que pueden causar dolor, producto de la retracción que ocasiona esta adherencia y la consecuente inmovilidad de los órganos de la pelvis. Los síntomas de la endometriosis a menudo empeoran con el tiempo, producto de ese sangrado mensual.

VACUNA PARA LA ENDOMETRIOSIS

Ese fenómeno se repite todos los meses en el “endometrio ectópico” (fuera de la cavidad del útero). Este tejido cada vez crece más y sangra más, produciendo los signos y síntomas típicos de la endometriosis.

Si ocurre el embarazo, el tejido deja de proliferar y de sangrar y la endometriosis materialmente desaparece. Por eso se dice que el embarazo es una vacuna contra esta enfermedad y que ocurre, con más frecuencia, en mujeres que no tienen hijos porque no se han vacunado.

ORIGEN DE LA ENDOMETRIOSIS

Su origen todavía es controversial, aunque la teoría más probable es la de implantación de las células del endometrio en la cavidad abdominal, por la salida del flujo menstrual por las trompas de Falopio. Esta teoría no explica otras localizaciones fuera de la pelvis, de allí que también es posible la diseminación a través de los vasos linfáticos, sanguíneos y durante operaciones en las que se toca el endometrio, además de la posibilidad de que tenga un origen embriológico.

La endometriosis se puede subdividir en tres grandes categorías de acuerdo a la localización y tipo de lesiones:

  • Endometriosis peritoneal superficial, cuando se localiza superficialmente en la membrana que nos cubre a todos en el abdomen por dentro.
  • Endometrioma, cuando se unen muchas células endometriales dentro del ovario y forman un quiste.
  • Lesiones infiltrantes profundas, cuando las lesiones peritoneales superficiales penetran a otras estructuras.
  • Adenomiosis, es una variante de esta última, que se caracteriza por la presencia de glándulas endometriales dentro del miometrio. Este es el músculo del útero que se contrae durante la menstruación y durante el trabajo de parto.

DURACIÓN DE LA ENDOMETRIOSIS

Como la enfermedad está relacionada con la sangre menstrual, esta patología comienza con la primera regla (menarquia) y termina con la última (menopausia). El progreso de la enfermedad se detiene en todas aquellas circunstancias en que desaparece la regla, como ocurre durante el embarazo, lactancia, menopausia y en los tratamientos que disminuyen el flujo menstrual o suspendan las reglas (análogos de la GnRH, algunos anticonceptivos hormonales y paranterales, etc.).

La enfermedad progresa con cada ciclo menstrual porque el tejido que está fuera del útero responde al estímulo de las hormonas ováricas, así como lo hace el tejido que está dentro del útero. En cada menstruación, el tejido que está fuera del útero también sangra, como lo hace el que está dentro del útero, así la enfermedad entra en un “círculo vicioso”.

 PREDISPOSICIÓN A LA ENDOMETRIOSIS

Los factores incluyen las siguientes.

  • Es más común en edades reproductivas entre los 25 y 35 años de edad.
  • Es excepcional la presencia de endometriosis antes de la primera regla (menarquia) y después de la última (menopausia).
  • Es más frecuente en mujeres con historia familiar de endometriosis.
  • Son mas frecuente en mujeres con reglas abundantes, prolongadas (más de 8 días).
  • Cuando el ciclo menstrual es corto y menor de 27 días tiene más posibilidades de sufrir la enfermedad.
  • Las anomalías congénitas del tracto genital que obstruyen la salida de la sangre menstrual hacia el exterior pueden producir endometriosis.

Ovario con ruptura de un
endometrioma

John Albertson
Sampson (1873-1946)

HISTORIA


La mayoría de las enfermedades ginecológicas aparecen descritas de una u otra manera en casi todos los libros clásicos de los llamados padres de la ginecología: Hipócrates, Soranus, Aesculaipius o en el Talmud, pero éste no es el caso con la endometriosis.

La primera referencia a esta enfermedad aparece en 1690, cuando el médico alemán Daniel Shroen describió la presencia de unas “úlceras” diseminadas por el abdomen, especialmente en la pelvis inferior, que aparecían sólo en mujeres en edad reproductiva”.

El porqué no se describió esta enfermedad tan frecuente antes de esa fecha, es algo que ha impresionado a los historiadores médicos.

MENSTRUACIÓN RETRÓGRADA

Si se asume que la causa más frecuente de la enfermedad es por “menstruación retrógrada” (regla que cae hacia las trompas), se pudiera afirmar que la endometriosis es una enfermedad de la mujer moderna, porque ella difiere el embarazo hasta edades más avanzadas de su vida reproductiva, y así tiene más ciclos menstruales con más reglas y menos hijos, esto favorece la aparición de la endometriosis.

En el tiempo de los romanos, la edad típica del matrimonio y los primeros embarazos era alrededor de los 14 años, en algunos casos incluso antes. Luego del parto, venía el período de amenorrea típico de la lactancia que usualmente era prolongado, y al terminar ésta ocurrían algunas reglas hasta un nuevo embarazo, seguido de otro período de amenorrea y así sucesivamente. Si se considera que en esa época, el promedio de vida de la mujer romana era de 35 años, se puede decir que las veces que esa persona estuvo expuesta a “menstruación retrógrada” fueron escasas.

Hacia 1900, la ciencia médica logró llevar la edad promedio de vida a 45 años; aunque el número de embarazos también era mayor, sobre todo en mujeres de bajo nivel social, por lo que la exposición a “menstruación retrógrada” seguía siendo escasa. Sólo en niveles sociales altos se comenzó a practicar con efectividad la anticoncepción y con la disminución del número de embarazos la mujer tuvo una mayor exposición a “menstruación retrógrada”. De allí que en esa época, la endometriosis se consideraba una enfermedad de las mujeres occidentales, de raza blanca y clase social elevada.

Otro factor que debe haber contribuido a no conocer la enfermedad, es que la endometriosis necesita de una intervención quirúrgica para el diagnóstico y la primera laparotomía la realizó Ephraim McDowell (1771-1830), el día de navidad de 1809 en Danville, Kentucky, EE.UU. Así que la única forma de diagnosticarla antes de esa fecha era mediante la autopsia, que rara vez se practicaba.

La primera mención con el término de endometriosis la hizo el patólogo alemán Frederich Daniel von Recklinghausen (1833-1910), en 1885. La primera descripción patológica la hizo el anatomopatólogo Kart Freiher von Rokitansky (1804-1878), nacido en el imperio austríaco, hoy República Checa.

Este fue más conocido en la especialidad por haber descrito el síndrome de Rokitansky-Küstner-Hauser (ausencia de vagina y útero, pero con ovarios funcionantes). Llamaba mucho la atención el comportamiento similar al del cáncer, al poderse diseminar en la forma de metástasis, sin ser de naturaleza maligna.

En 1921, John Albertson Sampson (1873-1946), médico norteamericano que practicaba en Albany, Nueva York, comenzó una serie de publicaciones sobre la enfermedad, y en los siguientes años, desarrolló la teoría de la “menstruación retrógrada”, como la causa más probable de la endometriosis.

METAPLASIA CELÓMICA

Luego de su publicación, su teoría dio origen a un debate que persiste aún en nuestros días, debido a que no justifica la presencia de endometriosis en lugares distantes de la pelvis como son el ombligo, los ganglios linfáticos, el diafragma, la pleura, etc. Esto ha sido explicada por la teoría de la “metaplasia celómica” (el peritoneo sufre unos cambios celulares tipo endometrial) descrita por primera vez por Iwanhoff, en 1898, y ratificada por Meyer, en 1903.

 

NUEVAS ALTERNATIVAS

En el transcurso de los años, se han desarrollado nuevas alternativas diagnósticas por imagenología, nuevas técnicas quirúrgicas por laparoscopia y posibilidades de tratamiento médico; sin embargo, aún en la actualidad, la endometriosis sigue siendo una enfermedad enigmática a la cual se le dedica un gran esfuerzo de investigación, para tratar de conocerla mejor y poder ofrecer una alternativa efectiva de diagnóstico y tratamiento.

En lo que va del milenio, el número de publicaciones sobre el tema, en la literatura científica, ha sido de 3.037, sólo superado por las de fertilización in vitro con 5.772 (PubMed, 2005). Lo que hace enigmática a esta enfermedad es que tenga 16 formas clínicas de presentación, necesite de una cirugía para hacer el diagnóstico, que se hayan realizado 17 clasificaciones (actualmente se está trabajando en la número 18) y se hayan publicado 10 teorías que tratan de explicar su etiopatogenia.

Endometrioma en proceso
de ruptura

Adenomiosis

ENDOMETRIOSIS Y CANCER

La endometriosis ocurre cuando un tejido, como el que recubre el interior del útero, crece fuera del útero, generalmente en las superficies de los órganos en las áreas de la pelvis y del abdomen, en lugares donde no se supone que crezca.

Aunque la endometriosis es una enfermedad benigna tiene un comportamiento similar a un cáncer, porque es capaz de diseminarse localmente por invasión. ?Las mujeres que tienen endometriosis parecen tener un mayor riesgo de desarrollar varios tipos de cáncer

La transformación maligna de un foco endometriósico puede ocurrir aunque más raramente, en cualquier sitio del implante, desarrollándose entonces como una neoplasia primaria. El riesgo de cáncer es mayor cuando la endometriosis se localiza en el ovario que cuando se localiza fuera de éste y cuando la historia de endometriosis es de larga data.

A medida que progresa la enfermedad, la lesión en el ovario crece hasta llegar a un punto en que se puede romper, liberando toda la sangre que esta retenida. Esta sangre cae dentro de la cavidad abdominal, produciendo una inflamación de la membrana que recubre el abdomen por dentro y que se denomina “peritonitis química”, la cual en la mayoría de los casos requiere de una operación.

???En un estudio sueco, aceptado para su publicación en Human Reproduction, se identificaron 3822 casos de cáncer en las 63.630 mujeres tratadas entre 1969 y 2002, la endometriosis aumentó un 37% el riesgo de desarrollar cáncer de ovario, comparado con la población general. En la lista sigue el riesgo de sufrir tumores endocrinos (38%), cáncer de riñón (36%), de tiroides (33%), tumores cerebrales (27%), melanoma maligno (23%) y cáncer de mama (8%).

También se ha señalado un aumento de la posibilidad cáncer de las células de la sangre, especialmente de linfoma no-Hodgkin. Hay algunas hipótesis sostienen que la exposición de los ovarios a las células endometriales dañinas que los invaden favorecerían la aparición de tumores ováricos.

También porque existan fallas en el funcionamiento del sistema inmune, que permiten que la endometriosis avance, y se crearía un entorno adecuado para que las células malignas crecieran en distintas partes del cuerpo.

Este es el caso de la “adenomiosis”, y por el sistema vascular y linfático, que explica las lesiones a distancia, aunque no es capaz de malignizarse. Sin embargo, se ha asociado al cáncer de ovario con una incidencia de 0,3% y 0,8%.

Lesiones blancas                       Lesiones amarillo-marrón
Lesiones rojas                               Lesiones azul oscuro

TIPO DE LESIÓN Y SÍNTOMAS

Dependiendo del tipo de lesión y la localización de la endometriosis así serán los síntomas. Al principio, las lesiones son claras (blancas, amarillo-marrón) y luego evolucionan hasta formar las lesiones oscuras (rojas, azul-negro).

Las lesiones claras son las iniciales y no ocasionan muchos síntomas; a medida que aparece el color, los síntomas aumentan y son más severos en las lesiones rojas, que son las más activas. Posteriormente, las lesiones entran en una etapa de regresión y aparecen las lesiones azul oscuro clásicas de endometriosis, donde los síntomas están más relacionados con las adherencias (bandas fibróticas que unen las estructuras de la pelvis). Una de las peculiaridades más increíbles de esta enfermedad es que es posible encontrar mujeres asintomáticas, con lesiones severas de endometriosis y mujeres con lesiones leves, con muchos síntomas.

Lesiones infiltrantes profundas
Dolor con la relación sexual

DOLOR

En los inicios de la enfermedad, la paciente se presenta con dismenorrea (dolor con la regla), producto de la caída de sangre menstrual en la pelvis y al sangrado del tejido que se implantó de menstruaciones anteriores.

El dolor puede comenzar algunos días antes de la aparición del flujo menstrual, es más intenso durante la regla y desaparece progresivamente a medida que desaparece la menstruación. Como la enfermedad se puede diseminar por la pelvis puede haber síntomas rectales, uretrales y vesicales. También es posible la afectación del nervio ciático con irradiación del dolor hacia la pierna.

A medida que progresa la enfermedad, el dolor ya no sólo ocurre durante la menstruación, sino que puede aparecer en la época de ovulación. Eventualmente se vuelve continuo por la reacción del organismo a la presencia de ese tejido ectópico, que produce distorsión anatómica de las estructuras pélvicas, con formación de adherencias y retracción del tejido por el proceso inflamatorio severo.

También se ha señalado una elevada incidencia de fibromialgias, artritis reumatoide, esclerosis múltiple, síndrome de fatiga autoinmune crónica y otras enfermedades autoinmunes en pacientes con endometriosis, que es una enfermedad exclusiva de las mujeres y que tiene una elevada prevalencia.

DOLOR CON LA RELACIÓN SEXUAL (DISPAREUNIA)

Cuando el pene choca contra el fondo de la vagina y existen lesiones importantes de endometriosis en el fondo de la pelvis o existen adherencias que fijen los órganos, se produce la dispareunia.

Existen ciertas posiciones sexuales donde puede haber penetración profunda del pene. Esto ocurre mas que todo en la penetración posterior, mujer en posición superior, en posición de misionero con las piernas muy flejadas, etc.

En todos estos casos es posible que el pene choque contra el cuello del útero y movilice las estructuras pélvicas.

Esto lo puede sentir una mujer sin patología como una molestia leve; pero cuando hay endometriosis, sobre todo las lesiones infiltrantes profundas del fondo de saco de Douglas, el choque del pene contra el cuello del útero produce dispareunia.

 SANGRADO UTERINO ANORMAL

La regla se puede presentar con manchas pre y postmenstruales de varios días de duración. También es posible que se presenten manchas durante la relación sexual y la ovulación.Puede haber sangrado del tejido endometrial que se implanta lejos de la pelvis, así es posible el sangrado por el ombligo, la tos con sangre, etc. En los casos de endometriosis severa de las paredes de la vejiga o del recto, es posible que ocurra hematuria (sangre por la orina) y rectorragia (sangre por el recto) durante la menstruación.

 

INFERTILIDAD

Se ha señalado que entre el 30% y 40% de las pacientes con infertilidad tienen endometriosis y que aproximadamente la mitad de las mujeres que presentan esta patología, son infértiles. Lo difícil es determinar qué grado de enfermedad y por cuál mecanismo se produce la infertilidad. En los casos en que existe un problema adherencial severo, es fácil establecer la causa porque no ocurre la interacción trompa-ovarios, pero hay pacientes con endometriosis leve que también presentan infertilidad y la etiología no es tan evidente.

En general, la endometriosis ocasiona infertilidad por tres mecanismos diferentes:

  • Efecto tóxico sobre los espermatozoides y el óvulo producido por el aumento de las células que forman el sistema de defensa autoinmune. Cuando este sistema de defensa se altera, ven al espermatozoide y al ovulo como células extrañas y las atacan.
  • También se ha señalado que este sistema puede alterar la implantación del embrión en el endometrio.
  • Otro efecto es una alteración en la capacidad de la trompa de Falopio para atrapar al óvulo cuando éste es expulsado del ovario.
  • Las pacientes con endometriosis pueden tener problemas endocrinos y ovulatorios, que producen alteraciones en la calidad de la ovulación.

Lesiones blancas            Lesiones amarillo-marrón

Lesiones rojas                     Lesiones azul oscuro

FORMAS DE PRESENTACIÓN

ENDOMETRIOSIS PERITONEAL SUPERFICIAL

Es la clásica lesión que está diseminada por la superficie del peritoneo, aunque en ocasiones está debajo del peritoneo y puede no verse. Las lesiones tienen varias formas de presentación dependiendo del tiempo de duración.
Al principio, las lesiones son claras (blancas, amarillo-marrón) y luego evolucionan hasta formar las lesiones oscuras (rojas, azul-negro). Las lesiones claras son poco activas, las amarillo-marrón son menos activas, las rojas son las más activas y las que producen más síntomas.

Las clásicas azul-negro o en “ojo de perdiz”, son lesiones inactivas y adquieren ese color por la presencia de hemosiderina degenerada.

Asimismo, pueden ser planas, polipoides, vesiculares, diverticulares y tener o no una reacción de retracción del tejido circundante con la formación de adherencias o sin ella. No todas las mujeres desarrollan endometriosis, de allí que haya factores predisponentes como la presencia de moléculas celulares que favorecen las adherencias. Son más abundantes en mujeres con endometriosis por capacidad de las células de invadir el tejido después de haberse adherido y la falla de la respuesta inmunológica del organismo para eliminar esos implantes.

Endometrioma

Lesiones infiltrantes profundas

ENDOMETRIOMA

Este término se reserva para la presencia de tejido endometrial dentro del ovario. Durante la menstruación, el tejido sangra dentro de la cavidad del ovario y la sangre se va acumulando y adquiere un color marrón oscuro similar al del chocolate, de allí la denominación de “quiste de chocolate” como también se le conoce.

El endometrioma es posiblemente la única forma de endometriosis que no requiere de cirugía para hacer el diagnóstico, porque presenta un aspecto particular cuando se realiza la ecosonografía transvaginal y, aunque las lesiones son bastante características, el diagnóstico no es totalmente seguro.

Los endometriomas de ovario han sido tratados de diversas maneras: mediante punción transvaginal, fulguración del lecho del endometrioma, cistectomía, etc., las cuales se discuten más adelante. También es importante la relación de los endometriomas con el cáncer de ovario como se analiza mas adelante.

LESIONES INFILTRANTES PROFUNDAS

Las lesiones infiltrantes profundas del tabique rectovaginal también se llaman “adenomiomas”. Se caracterizan por la presencia de tejido muscular liso con islas de tejido endometrial diseminadas.

Los adenomiomas se pueden extender hacia adelante e incluir al cuello del útero, hacia atrás hacia la cara anterior del recto, lateralmente hacia los ligamentos útero-sacros y en casos menos frecuentes, a los ligamentos anchos.

Las lesiones infiltrantes profundas se han clasificado en tres tipos:

  • Tipo I: que son lesiones cónicas donde la parte más grande está expuesta hacia la cavidad peritoneal y resultan de la infiltración de una lesión superficial.
  • Tipo II: cuando las lesiones están cubiertas por adherencias y es causada por retracción.
  • Tipo III: cuando la parte más extensa de la lesión está debajo de la superficie del peritoneo.

Otra forma de lesión infiltrante es la “adenomiosis”, que es la invasión del músculo uterino por tejido endometrial y se analiza más adelante.

Laparoscopia con diversas lesiones de endometriosis

LAPAROSCOPIA CON DIVERSAS LESIONES DE ENDOMETRIOSIS

 

Laparoscopia con dos
implantes endometriosicos

FRECUENCIA

La endometriosis es una enfermedad muy frecuente, pero como el problema está dentro del cuerpo, muchas mujeres tienen la enfermedad sin saberlo. El diagnóstico requiere de un procedimiento quirúrgico para visualizar el tejido endometrial ectópico.

En general, se estima que la frecuencia es la siguiente:

  • Del 7% al 10% de todas las mujeres en edad fértil tienen endometriosis. La mayoría de las veces se manifiesta con una menstruación dolorosa que la gente considera como “normal”.
  • Está presente en el 50% de todas las mujeres antes de la menopausia de una manera microscópica, aunque en la mayoría no se presentan los signos y síntomas típicos de la enfermedad.
  • Del 71% al 87% de las mujeres con dolor pélvico crónico la presentan, sobre todo el dolor que aumenta con la regla y cuando hay penetración profunda del pene y choque contra el fondo de vagina durante el coito (dispareuia).
  • Ocurre entre el 20% y el 50% de todas las mujeres con problemas de infertilidad y es uno de los problemas más difíciles de tratar.

Esta frecuencia elevada de la enfermedad se debe a que ahora se hace un mejor diagnóstico, porque antes existían lesiones en la pelvis que no se consideraban endometriosis que ahora se sabe que si son debidas a la enfermedad.
También ahora se hace un mejor diagnóstico de la enfermedad cuando se estudian bajo el microscopio los órganos extraídos durante una cirugía y se aprecian lesiones típicas de endometriosis que, a simple vista, no se ven y pasan desapercibidas.

LOCALIZACIÓN ANATOMICA

En un estudio del Hospital Juárez de México se observaron los siguientes hallazgos: ovarios 23 pacientes (54.7%), pared abdominal en 12 (28.5%), afectación intestinal 5 casos (11.9%), de las patologías asociadas a endometriosis fueron: miomatosis uterina en 5 (11.9%), quistes de ovario en 11 (26.1%), apendicitis un paciente (2.3%).

Dentro de los procedimientos quirúrgicos que más se realizaron fueron: resección simple de endometriomas 17 pacientes (40.4%), salpingooforectomía unilateral en 11 (26.1%), resección intestinal con enteroanastomosis término terminal en 2 (4.2%), con reporte de un caso por obstrucción intestinal por adherencias realizándosele adherenciólisis.

DIGNOSTICO

La única manera de diagnosticar la endometriosis con seguridad es mediante procedimientos quirúrgicos, ya sea laparoscopia o laparotomía.
Ambas técnicas permiten evaluar los endometriomas grandes y las lesiones superficiales diseminadas en la pelvis; sin embargo, los endometriomas pequeños y algunas lesiones profundas pueden escapar a la observación.

Las técnicas que no implican una operación o los hallazgos al examen físico sólo permiten tener una sospecha. A continuación se analizan las principales alternativas diagnosticas.

EXAMEN FÍSICO

Para diagnosticar la endometriosis, el ginecólogo deberá tomar una historia clínica detallada de los síntomas. Necesitará saber exactamente dónde siente el dolor, qué tipo de dolor padece y su relación temporal con el ciclo menstrual. Además, es importante valorar la fertilidad de la persona porque nos podemos estar encontrando con una paciente infértil.

Sólo las lesiones infiltrantes de la pelvis que se localizan entre el recto y el útero son fáciles de determinar con un tacto ginecológico. Se palpan como zonas abultadas dolorosas cuando el tacto se realiza durante la menstruación y hay dificultad para la movilización del cuello del útero, los ovarios y los demás órganos de la pelvis.

MARCADORES TUMORALES

Los marcadores tumorales son sustancias producidas por las células cancerosas y, algunas veces, por células benignas, como sucede en las pacientes con endometriosis. Se pueden encontrar en grandes cantidades en la sangre o en la orina de los pacientes con cáncer y, con menos frecuencia, en las personas que no tienen esta enfermedad. Existen muchos marcadores tumorales y se a señalado que las pacientes con endometriosis pueden tener los dos marcadores siguientes:CA-125 y CA-19-9.

Salpingitis ístmica nodosa

Tipos de endometriomas

IMAGENOLOGÍA

Histerosalpingografía. Es un estudio radiológico en el cual se introduce un líquido, que sirve de contraste, a través del cuello del útero y se toman varias placas para ver como pasa a través del útero y de las trompas de Falopio

Con este estudio se pueden puede hacer el diagnóstico de “salpingitis ístmica nodosa”, también conocida como “diverticulosis de las trompas de Falopio”. Se observa como una imagen de exceso en forma de “panal de abejas” en la parte proximal de la trompa, que en muchos casos no produce su oclusión. La salpingitis ístmica nodosa es de etiología controversial porque, a pesar de su clara su asociación con infecciones crónicas, un tercio de los casos presentan endometriosis.

Ultrasonografía. Cuando se realiza por vía vaginal sólo permite el diagnóstico de endometriomas, aunque se debe diferenciar de otras patologías del ovario. De acuerdo a sus características ecográficas, los endometriomas se pueden clasificar de la siguiente manera:

  • Tipo I. Es el llamado típico, de aspecto totalmente hiperecoico y de fácil identificación. Es el más frecuente, con una incidencia del 70%.
  • Tipo II. Se alternan zonas hiperecoicas con zonas hipoecoicas, por lo que el aspecto es heterogéneo, corresponde al 20% de los casos.
  • Tipo III. Son formaciones de aspecto quístico, con bordes regulares, límites precisos y con contenido hipoecoico, que simulan un cuerpo amarillo. Se presenta en el 10% de los casos.

Pese a lo sencillo del método y su gran utilidad en ginecología, no es capaz de determinar el grado de extensión de la endometriosis, por tanto, el especialista tiene como única opción la laparoscopia diagnóstica o una laparotomía para determinar el estadio de la enfermedad.

Resonancia magnética nuclear

Resonancia magnética nuclear. El medico puede saber de antemano y con precisión lo que se va a encontrar con implantes profundos que están por debajo del peritoneo. Con las imágenes obtenidas con equipos de resonacia magnética de mayor potencia, se pueden realizar diagnosticos tan complejos como el de la endometriosis profunda, una dolencia femenina que provoca infertilidad.

La endometriosis profunda se caracteriza por la infiltración de tejido endometrial en otras zonas del organismo, como colon, recto, vejiga, pulmón y provoca hemorragias vaginales, fuertes dolores menstruales y durante las relaciones sexuales. En los endometriomas es posible establecer la presencia de un tumor de ovario, pero al igual que con la ultrasonografía, no es posible precisar el tipo de lesión.

Técnica por laparoscopia

QUIRÚRGICO

Laparoscopia. Constituye el “patrón oro” del diagnóstico de esta enfermedad, sobre todo para las lesiones superficiales y los endometriomas grandes. La técnica es sencilla y consiste en introducir una aguja dentro el abdomen, bajo anestesia, donde se inyecta gas a presión para distender la cavidad abdominal.

Luego se introduce un tubo optico que mediante una fuerte presión permite perforar la pared abdominal. A continuación, por ese tubo se pasa el instrumento que visualizará los órganos de la pelvis y del abdomen en general, para identificar la causa del dolor pélvico o infertilidad que es la laparoscopía diagnóstica.

En el caso de que se identifique el problema se procede a una “laparoscopia quirúrgica” durante el mismo procedimiento, es decir se hace el diagnóstico y al mismo tiempo se procede a realizar el tratamiento, eliminando de una buena vez la endometriosis, tumoraciones, adherencias o cualquier alteración que haya sido identificada. Las lesiones infiltrantes profundas y los endometriomas pequeños pueden escapar a esta técnica diagnóstica.

Laparotomía. Es el último recurso para el tratamiento de la endometriosis y esta se hace con laparotomía que se hace con el paciente bajo anestesia general. El cirujano hace una incisión en el abdomen y examina los órganos abdominales. El tamaño y localización de la incisión quirúrgica dependen del tipo de problema. Esta operación no está indicada para el diagnóstico; sin embargo, es común realizar una laparotomía por otra patología ginecológica y encontrar lesiones circunstanciales de endometriosis, que no se sospechaban antes

Laparoscopia de endometrioma roto y Laparotomía con cirugía endometrioma

Prueba terapéutica con anticoncepción hormonal.

En los casos de sospecha de la enfermedad, se pueden dar varios ciclos de pastillas anticonceptivas con analgésicos, preferiblemente antiinflamatorios no esteroideos, administrados en los días que preceden a la regla y los primeros días de la misma. Si desaparecen los síntomas es probable que se trate de una endometriosis y en ese caso se continúa con anticonceptivos.

FUENTE: FERTILAB

ENDOMETRIOSIS Y PATOLOGIAS ASOCIADAS

LISTADO DE PROFESIONALES A NIVEL ESTATAL

 

SOLO SON TRES HOSPITALES LOS QUE ADMITEN DERIVACIONES A NIVEL ESTATAL A TRAVES DE LOS FONDOS DE COHESION INTERTERRITORIAL

PUBLICA: Dr. Jesús Jiménez (Hospital 12 de octubre), DERIVACIONES A NIVEL ESTATAL

PUBLICA: Dr. Angel Martín (Hospital Son LLátzer)DERIVACIONES A NIVEL ESTATAL

PUBLICA: HOSPITAL CLINICO Dr. Marcelo Jimenez (cirugia toracica) Endometriosis pleural

DERIVACIONES A NIVEL ESTATAL

Y EN ANDALUCIA ATIENDEN DERIVACIONES DE LA COMUNIDAD EN:

PUBLICA:

Dra.Emilia Villegas(Hospital Carlos Haya,Malaga)

Listado de ginecólogos nacionales

PUBLICAS

 ANDALUCÍA:

 PUBLICA:

Dra.Emilia Villegas(Hospital Carlos Haya,Malaga)

Dr.Jose Edurado Arjona(Hospital Reina Sofia ,Cordoba)

 CATALUÑA:

 PUBLICA: Dr. Francisco Carmona (Hospital Clínico),

Dr. Pere Brescó (Hospital de Igualada),

Dr. Pesarrodona (Hospital Mutua de Tarrassa).

Privada:Dr. Ramón Labastida (Clínica Dexeus)

 BALEARES:

 PUBLICA: Dr. Angel Martín (Hospital Son LLátzer)DERIVACIONES A NIVEL ESTATAL

Privada: Dr. Angel Martín (Clínica Rotger)

 VALENCIA:

 PUBLICA: Dr. Juan Gilabert Aguilar (Hospital Arnau de Vilanova),

Dr. Juan Gilabert Estellés (Hospital la Fé)

Privada:Dr. Juan Gilabert (Clínica La Salud)

 MADRID:

 PUBLICA: Dr. Jesús Jiménez (Hospital 12 de octubre), DERIVACIONES A NIVEL ESTATAL

Dr. Javier de Santiago (Hospital La Paz)

Privada:Dr. Andrés Sacristán (Clínica USP San Camilo)

 ASTURIAS:

 PUBLICA: Dr. Angel Sánchez del Río (Hospital de Mieres)

Privada: Dr. Angel Sánchez del Río (Consultorio privado)

PAIS VASCO:

 PUBLICA: Dr. Iñaki Brouard (Hospital de Basurto, Bilbao)

SALAMANCA

HOSPITAL CLINICO DERIVACIONES A NIVEL ESTATAL

Dr. Marcelo Jimenez (cirugia toracica) Endometriosis pleural

VIGO

Privada:Dr. Fran Esteves (Hospital Povisa)