Estimulando los ovarios conseguimos un número adecuado de ovocitos para poder fecundarlos.

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Las técnicas de reproducción asistida habitualmente se asocian a una estimulación ovárica controlada. El objetivo de estimular los ovarios es la obtención de más de un óvulo maduro, para así poder aumentar las opciones de embarazo.

Los protocolos utilizados pueden variar en función de la técnica utilizada, y de las caracteristicas de la paciente. Los protocolos varían y evolucionan, bien porque aparecen nuevos productos, bien porque estudios realizados informan de su mejor o peor eficacia.

A continuación resumiremos los más utilizados:

 

CICLO NATURAL:

La NO estimulación ovárica se basa en el desarrollo monofolicular que ocurre de forma natural en el ovario. Además de no aumentar el número de folículos, el control del ciclo resulta más dificil, lo cual difculta el proceso y empeora el pronóstico.

No se suele utilizar habitualmente en los tratamientos de reproducción asistida.

SIN ANALOGOS:

La estimulación ovárica comienza tras la regla y sólo se utilizan fármacos que estimulan los ovarios (hormonas que aumentaran el número de foliculos desarrollados – generalmente FSH).  Se utiliza en estimulaciones con pocos folículos (2-4), lo cual hace que sea el tratamiento de elección en la insemincaión artificial.

PROTOCOLO AGONISTA LARGO:

Aunque hasta hace poco era uno de los más utilizados actualmente está cayendo en el desuso por la comodidad y resultados que presentan otros protocolos.

Consiste en inhibir el ovario desde el final del ciclo previo a realizar el tratamiento. Se realiza mediante un análogo de la GnRH que suele ser administrado durante 10-20 días previos a la estimulación ovárica. Una vez comprobado que los ovarios están inactivos tras la regla, se procede a la estimulación ovárica mediante FSH.

Se utiliza cuando es preciso ajustar el tratamiento a unas fechas concretas o en presencia de patología ovárica (endometriosis, quistes ováricos…).

La duración del tratamiento hace que pueda resultar incomodo para la paciente. La duración y el número de inyecciones puede llegar a doblar a otros protocolos.

 

PROTOCOLO AGONISTA CORTO:

El tratamiento comienza tras la regla y es preciso la administración de una análogo de la GnRH junto con la FSH. La duración del tratamiento oscila habitualmente entre 8-14 días.

El análogo de la GnRH en este caso tiene un efecto doble: En un principio refuerza el efecto de la FSH (flare up) y al cabo de unos días evita la ovulación. Historicamente ha sido utilizado en pacientes con baja respuesta, debido al efecto “flare up”. Estudios recientes han demostrado que no es más eficaz que otros protocolos en bajas respondedoras.

 

PROTOCOLO ANTAGONISTA:

No ha sido utilizado hasta hace pocos años, pero su similar eficacia y su comodidad hacen que sea uno de los más usados actualmente.

La duración del tratamiento es similar al protocolo corto, pero en lugar de utilizar el análogo desde el inicio, añadiremos un antagonista de la GnRH para evitar la ovulación a partir del 5º día de estimulación ovárica (el día que se añade el antagonista puede ser flexible en función de la respuesta de cada paciente) y se mantiene hasta la punción.

El menor número de inyecciones y estudios que avalan sus resultados (similares a otros protocolos) hace que actualmente sea ampliamente utilizado. Además, a diferencia de los protocolos agonistas, puede evitar el síndrome de hiperestimulación ovárica, lo cual hace que sea el protocolo de elección en pacientes con buena respuesta ovárica y en donantes.

 

PROTOCOLO ANTAGONISTA con CORIFOLITROPINA:

La corifolitropina alfa es una molecula que estimula los ovarios, pero a diferencia de la FSH no es precisa la administración diaria de la misma, ya que tiene una duración de 7 días.

El protocolo es similar al antagonista, con la diferencia que la duración del efecto de la inyección de la corifolitropina alfa será de 7 días, por lo que no será preciso continuar con las inyecciones de FSH hasta el 8º día. El antagonista se añadira en función de la evolución del ciclo.

La comodidad es la principal ventaja de este protocolo.

 

PROTOCOLO con LH:

La administración de la hormona luteinizante (LH) junto con la folículo estimulante (FSH) no ha demostrado beneficios en la población general. No obstante, pacientes específica podrían beneficiarse de la sinergia de esta hormona.

 

OTROS:

Existen protocolos de estimulación ovárica que se utilizan en algunas ocasiones donde se la respuesta ovárica no es la habitual. Pacientes con baja respuesta, asincrónica o con mucho ovocitos inmaduros se pueden beneficiar de este tipo de tratamientos.

 

INDUCCIÓN DE LA OVULACIÓN:

La mduración del óvulo y posterior ovulación se realizan mediante inductores de la ovulación. Se puede realizar utilizando dos fármacos:

HCG: La gonadotropina coriónica humana es la más utilizada para inducir la ovulación. Se pueden utilizar tanto en protocolo agonista como antagonista, en ciclo natural o sin análogos.

Análogos de la GNRH: Estos fármacos provocan la maduración y posterior ovulación en ciclos en los que se utilice un protocolo antagonista (no tendrán efecto en protocolos agonista). La principal ventaja que aportan es que evitan en gran parte el Síndrome de Hiperestimulación Ovárica (SHO), por lo que serán de elección cuando exista riesgo por alta respuesta ovárica. Por otro lado, la receptividad endometrial se ve afetada por lo que se recomienda vitrificar (embriones u ovocitos) para una posterior transferencia (indicada también por el SHO).

 

Por último, recordar que cada paciente debe ser tratada con la mejor opción por sus características, aunque puede ser susceptible de utilizar varios de los protocolos descritos.

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